En una esquina de la ciudad de Buenos Aires, una barrita de jóvenes discurrían y arreglaban el mundo, cuando ven a un hombre mayor ciego que se acercaba con la intención de cruzar la calle.
Uno de los jóvenes, el más despierto, percibió que se trataba de Jorge Luis Borges y comentó con sus amigos las circunstancias de riesgo de este señor, recordando por encima de todo la clara posición antiperonista del escritor.
Y entonces les dijo en tono de chanza: lo ayudaré a cruzar y una vez que lo haya cruzado, le diré que soy peronista.
Dicho y hecho.
El jóven se ofreció para cruzar a Borges y este le agradeció su gesto con la afabilidad que lo caracterizaba.
Cuando llegó a la otra acera, el joven le dijo con orgullo, que lo acababa de cruzar un peronista .
El escritor se dirigió asombrado y le dijo al joven con voz consoladora:
‘Muchas gracias y eso no importa, yo también soy ciego.”
Cierto día un señor va de cacería al África y se lleva su perrito.
Un día en la expedición, el perrito, correteando mariposas se aleja del grupo, se extravía y comienza a vagar solo por la selva.
En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera.
Al ver que la pantera sin duda se lo va a comer, piensa rápido qué hacer.
Ve un montón de huesos de un animal muerto y empieza a mordisquearlos.
Entonces, cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice en voz alta:¡¡¡Ah!!!. ¡¡¡Qué rica pantera me acabo de comer !!!
La pantera lo alcanza a escuchar y frenando en seco, gira y sale despavorida pensando:
¡Quien sabe que animal será ese, no me vaya a comer a mí también!
Un mono que estaba trepado en un árbol cercano, que había visto y oído la escena, sale corriendo tras la pantera para contarle como la engañó el perrito.
-Cómo serás de estúpida, esos huesos ya estaban ahí, además es un simple perro.
El perrito alcanza a darse cuenta de la mala onda del mono.
Después que el mono le cuenta la historia de lo que vió, la pantera, muy molesta, le dice al mono: -¡Súbete a mi espalda, vamos donde ese perro a ver quién se come a
quién!
Y salen corriendo a buscar al perrito.
El perrito ve a lo lejos que viene nuevamente la pantera y esta vez con el mono alcahuete.
¿¿Y ahora que hago ??, piensa asustado el perrito.
Entonces, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto, y cuando la pantera está a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dice: ¡Mono estupido!, hace como media hora que lo mandé a traerme otra pantera, y todavía no aparece…!
MORALEJA:
EN MOMENTOS DE CRISIS, SÓLO LA IMAGINACIÓN ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CONOCIMIENTO.
Procura ser tan imaginativo como el perro.
Evita ser tan estúpido como la pantera.
Pero nunca tan alcahuete como el mono.
